Ni siquiera es el verbo que se conjuga o se enjuaga
las lenguas que se lamen o se besan
o los labios que se abre lentamente
en ese trance
que significa amor
cuando el beso se nace desde la punta de los dedos
o desde el rincón más inverosímil del recuerdo
desde la última gota de saliva que queda cuando el desierto es una calle
y todos deambulamos
casi embrutecidos por no dormir
en esta maraña de calles y autos
y laberínticamente buscamos
casi por instinto o supervivencia
el tajo de aire que nos hará más fuertes
o en todo caso
más sobrevivientes
buscar no a hurtadillas
porque aún tenemos piernas como para caminar
los caminos que nos quedan
es difícil montar un elefante en pleno periférico
o chupar un hueso romano
y olvidar lo inolvidable
que significa el ritmo de los cuerpos
que se estrangulan dulcemente
en esa danza de un instante que perdura por siempre
y sea jadeo o no
sea beso de pasión o miel o droga de piel
es todo eso
cuando de amor se trata...