Bien, no sé si sea a causa del calor que estamos viviendo en esta ciudad, pero me ha salido un herpes labial, mejor conocido como fuego labial. Crece mounstrosamente en mi labio inferior. Crece y saluda a toda la gente que me mira, irónico, soberbio, inolvidablemente. Es un fuego un poco modesto, pero orgulloso de ser fuego y haber nacido en mí. Yo me quedo muy quieto mientras me miro al espejo sin perder detalle de cómo el fuego crece, aún cuando me unte pomadas como cicloferón o vitacilina. el fuego parece casi inmune a mis intentos infructousos por erradicarlo. Cuando es lunes y amaneces con un fuego labial, crees que la vida siempre es injusta, porque además del cambio de horario de verano (que te roban literalmente una hora de sueño) ahora debo poner cara de idiota y sonreír cuando me preguntan que me pasó en mi labio... la vida no es tan injusta, no, sino que es cabrona y perversa. Algunas teorías: el incesante calor, o la contaminación ambiental que en la medida que pasan los días se agudiza considerablemente. Otra podría ser la generación espontánea, o la evolución de las especies (microbios asexuados que se sintieron fuertemente atraídos por mis labios)... "Hoy no podré besarte amor mío, y no tanto por el temor a contagiarte (que juega un papel determinante ante esta situación) sino por la vulnerabilidad a causa del dolor que produce cualquier leve rozar en mi fuego que corona mis tan sensuales labios...